La vida vuelve al parque de las Salinas de San Pedro del Pinatar

El Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar vuelve a convertirse en un hogar para la gaviota picofina, una especie que hace cinco años dejó de anidar en este espacio natural protegido y que esta primavera ha regresado: cinco parejas de la especie más pequeña de las gaviotas, y la más escasa, han colocado allí sus nidos.

De esta manera, la Región vuelve a estar entre las cinco colonias reproductoras de esta especie que existen en España: Delta del Ebro (Cataluña); Salinas de Santa Pola-La Mata y Albufera de Valencia (Comunidad Valenciana) y Marismas del Guadalquivir y Laguna de Fuente de Piedra (Andalucía), según explican fuentes de la Consejería de Turismo, Cultura y Medio Ambiente.

«Este parque regional es un ‘punto caliente’ en la conservación de las aves acuáticas de la Región, con relevancia nacional e internacional», comentó. Además, «es un lugar de gran relevancia natural, pero también de un gran atractivo para todos los que nos visitan para disfrutar del Mar Menor», aseguró Celdrán.

Ocho especies de aves acuáticas poseen poblaciones relevantes en el contexto nacional y cuatro especies en el contexto europeo –gaviota de audouin, pagaza piconegra, charrancito común y charrán patinegro-.

Las Salinas de San Pedro se extienden a lo largo de una franja litoral mediterránea de unos seis kilómetros. Éstas, junto con Las Encañizadas -vía natural de intercambio de agua entre el Mar Mediterráneo y el Mar Menor-, constituyen el parque regional, con una extensión de 856 hectáreas.

Los elevados valores naturales de esta zona húmeda la llevaron a ser incluida en 1994 en la lista de Humedales de Importancia Internacional (convenio Ramsar), junto a la laguna del Mar Menor. En 1998 fue designada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), y se incorporó a la Red Natura 2000.

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